Estabas en la tienda de mascotas. A cada mascota que pasaban por delante les dedicabas una apreciación.
T: Mira ese gatito! Mira ese gatitoo!! -pasaste por delante de un gatito blanco de cola larga, un tanto gordito y con los ojos morados-
En la tienda de mascotas entró un adolescente, parecía de pocos años más que tu, con rizos castaños y unos ojos bien abiertos, pero tu no te diste cuenta de ello. Mientras el se dedicaba a mirar a todas las mascotas, tu seguías con el gatito blanco frente a ti. El chico había llegado a la gatita que mirabas y se había quedado como tu, embobado.
-¡Quiero éste!- exclamaron ambos a la vez. Oh oh, si algo era de lo que estabas segura era de que no te gustaba que te lleven la contra.- ¡No! ¡Yo lo quiero! ¡Yo!- Gritaban el joven de rizos y tu.
Silencio, miradas, silencio. Un suspiro tuyo ha sido lo que rompiera tal incomodidad. Te sientas con los brazos cruzados en uno de los sillones que se encontraban en la tienda. Te acomodas un mechón de pelo tras la oreja y das un suspiro mas fuerte aun.
De repente, el joven también suspira.
- Escucha, no importa, yo me largo-dice-.
La muchacha que trabajaba en local le abrió gentilmente la puerta.
- Jovencito, ¿Le importaría rellenar esta reseña? Solo ponga su nombre, su edad, teléfono y dirección.
El joven rápidamente rellenó el formulario y se marchó.
Luego tu te llevaste al gatito.
La señora te entregó el formulario y tu, sin que esta se de cuenta, arrancas la hoja del joven que se había ido y la guardas en tu bolsillo.
Llamas un taxi y, ya dentro del coche, desdoblas el papel.
- "Harold (Harry) Edward Styles"... Bonito nombre. -sonríes- Edad, 20 años. Datos adicionales, estatura 1,80 lugar de nacimiento, Redditch, Reino Unido.
Buscas su teléfono y su dirección y, al leer la información, sonríes.
-¿A dónde, señorita?
El joven, o mas bien Harry, se encontraba recostado en un sofá de su casa, haciendo zapping, cuando alguien toca el timbre, y se dirige a abrir, pero no encuentra a nadie, solo una canasta con un gatito blanco de cola larga, un tanto gordito, de ojos morados, y una nota que dice:
"Señorito Styles, la que le espera"
Al principio, no entendía que quería decir esa nota. Se encogió de hombros y, cuando se disponía a entrar, saliste de uno de los arbustos y le tocaste la espalda. El se giró y le entregaste el papel que había rellenado en la tienda.
- Harry, ¿ni un gracias?
- Claro, claro. Gracias...
- (tn) .
-(tn), que bello nombre.
Harry se acerca y te da un suave y dulce beso.

